Comprar un coche eléctrico de segunda mano sigue generando respeto entre los conductores ante el temor a que la batería se degrade hasta quedar inservible, un fantasma que se aparece a miles de compradores potenciales; sin embargo, la realidad en los talleres va por un camino bastante distinto... y es que un informe elaborado por la firma de garantías británica Warrantywise, desmonta con cifras esa leyenda urbana relacionada con las baterias de los coches eléctricos.
Las averías catastróficas del acumulador principal son un evento extraordinariamente raro. La verdadera fuente de problemas no procede de la tecnología espacial, sino de componentes eléctricos convencionales y del desgaste mecánico derivado del peso del vehículo... y es que lejos de los temores habituales sobre la química del litio, la tabla clasificatoria de incidencias del coche eléctrico de ocasión está dominada por elementos mucho más mundanos, tales como sensores, fallos en el mecanismo del cierre centralizado o averías en la batería auxiliar de 12 voltios, averías que en este tipo de vehiculos encabezan las reclamaciones más frecuentes.
A estos contratiempos electrónicos se suma el desgaste del chasis, debido a que el elevado peso de los paquetes de baterías pasa una factura directa a la suspensión, convirtiendo a los trapecios en un punto crítico que sufre con especial rigor el paso de los kilómetros.
Hay un dato que resulta esclarecedor, y es que la batería ni siquiera aparece entre los cinco fallos más comunes reportados por los usuarios, lo que no significa que el comprador deba ignorarla por completo, ya que cuando la batería principal sufre un fallo fuera del periodo de garantía, el desembolso es contundente, con un coste medio de reparación que alcanza los 7.500 euros. Con todo, la probabilidad estadística de sufrir este percance es significativamente menor de lo que puede llegar a pensarse.
Hay un componente crucial dentro de la arquitectura de un coche eléctrico que se ha convertido en el verdadero quebradero de cabeza del mercado de segunda mano: el cargador a bordo, conocido como Onboard Charger (OBC), y aunque la creencia popular sugiere que la electricidad del enchufe fluye directamente a las baterías, la realidad técnica exige un proceso intermedio imprescindible.
Las baterías de litio de los coches solo pueden almacenar energía en forma de corriente continua (DC), sin embargo, la red eléctrica doméstica o los cargadores de pared suministran corriente alterna (AC). La función vital del cargador a bordo consiste precisamente en actuar como un transformador interno, convirtiendo esa corriente alterna en continua durante las recargas habituales en casa o en el trabajo.
Cuando el vehículo se conecta a una estación de carga rápida en carretera, que siempre va a corriente continua, este dispositivo no interviene, ya que la electrolinera entrega la energía directamente transformada, razón por la cual el cargador a bordo trabaja bajo un enorme estrés térmico durante horas continuadas únicamente cuando se realizan cargas lentas o medias.
Según los datos del estudio, el cargador a bordo es el único elemento exclusivo de la propulsión eléctrica que se cuela entre las cinco averías más frecuentes, y su reparación o sustitución resulta especialmente compleja al tratarse de una unidad sellada de alta tensión, lo que sitúa su coste medio de reparación en 2.530 euros, con picos máximos que pueden superar los 12.000 euros en determinados modelos de gama alta.
Un síntoma inconfundible de que esta pieza está fallando ocurre cuando el coche deja de cargar por completo en enchufes domésticos, pero sí permite la recarga en estaciones rápidas.
A esta factura hay que sumar otro factor determinante, que no es otro que el coste de la mano de obra, ya que intervenir un vehículo electrificado exige técnicos cualificados en alta tensión y protocolos de seguridad específico, lo que incrementa la tarifa por hora en el taller entre un 27 % y un 47 % en comparación con los coches de combustion, y explica por qué el coste global de reparación de los eléctricos aumentó un 10,7 % entre 2024 y 2025.
Así las cosas, con el paso de los años, las primeras generaciones masivas de vehículos eléctricos están agotando sus garantías oficiales de fábrica, un fenómeno que ha provocado un incremento del 68,2 % en la contratación de garantías extendidas de terceros. De esta manera, para realizar una compra segura en el mercado de ocasión, los expertos recomiendan realizar las siguientes comprobaciones:
- Solicitar un certificado del estado de la batería (State of Health o SoH), que permite conocer la capacidad real restante del acumulador frente a su estado original.
- Probar el sistema de carga doble, para lo que es imprescindible verificar que el coche carga correctamente tanto en corriente continua (DC, carga rápida) como en corriente alterna (AC, carga lenta), garantizando que el cargador a bordo funcione sin anomalías.
- Revisar a fondo la suspensión y los neumáticos, verificando holguras en los trapecios y comprobar que las cubiertas no presenten un desgaste irregular debido al elevado peso del conjunto.
- Comprobar el equipamiento electrónico: probar sensores de aparcamiento, asistentes a la conducción, pantalla de infoentretenimiento y la llave del cierre centralizado.

