Las baterías de coches eléctricos podrían durar más de una década sin perder potencia, simplemente limitando al máximo la carga rápida

Las baterías de coches eléctricos podrían durar más de una década sin perder potencia, simplemente limitando al máximo la carga rápida

Geotab, una empresa que monitoriza flotas con datos telemáticos, ha analizado el estado de las baterías de más de 22.700 vehículos eléctricos de 21 modelos distintos para confirmar una degradación media de la batería del 2,3 % al año, lo que supone que la batería típica mantiene alrededor de un 75–80 % de su capacidad después de unos doce o trece años de uso, aunque la mayoría de los conductores cambian de coche bastante antes.

 

En estos estudios se usa el “estado de salud” de la batería como termómetro, teniendo en cuenta que una batería empieza con un 100 % y baja poco a poco, y que una de 60 kWh que se queda en un 80 %, sigue funcionando, pero se comporta como si fuera de 48 kWh, con lo que la autonomía baja algo, pero no desaparece de golpe.

Los datos de Geotab muestran varios matices interesantes, entre los que destaca que los turismos degradan en torno a un 2,0 % al año, mientras que las furgonetas y vehículos multipropósito rondan el 2,7 %. Parte de la diferencia tiene que ver con la química de la batería y con que las furgonetas suelen trabajar más duro, con más peso y más kilómetros diarios.

También se ve una caída algo más rápida en el primer o segundo año y luego la curva se aplana. No es muy distinto a lo que pasa con un móvil nuevo, aunque en los coches el ritmo es mucho más lento.

Los modelos más asentados del estudio se han estabilizado cerca de un 1,4 % anual, una retención muy buena a largo plazo.

La gran pregunta que trataba de responder el informe es averiguar qué acorta de verdad la vida de una batería; y en este punto, los datos son bastante claros, ya que cuando la carga rápida en corriente continua se usa poco, en concreto menos de un 12 % de las sesiones, la degradación media se queda en un 1,5 % al año. Al mismo tiempo, en los vehículos que tiran mucho de cargadores rápidos, la media sube al 2,5 %.

Si, además, una parte importante de esas cargas se hace por encima de 100 kW, la degradación ronda el 3,0 % anual, aproximadamente el doble que en los coches que viven sobre todo de carga lenta o semirrápida.

Todo esto viene a demostrar que usar el súper cargador de autopista cuando hace falta está bien, pero convertirlo en la forma habitual de recargar, cuando el coche pasa la noche entero aparcado en casa o en la base de la empresa, sí se nota en la vida de la batería.

El clima también pesa en este aspecto, aunque algo menos, de manera que los vehículos que operan gran parte del año por encima de unos 25 grados se degradan de media un 0,4 % más rápido al año que los que viven en climas templados. Se trata de ese calor pegajoso de verano que todos conocemos y que tampoco le sienta bien a las celdas.

Sobre el famoso “no pases del 80 % y no bajes del 20 %”, el análisis matiza el consejo, al asegurar que la degradación solo se acelera de forma clara cuando el coche pasa más del 80 % del tiempo casi lleno o casi vacío, es decir, con usos normales, recargas diarias y algunos viajes largos, respetar al milímetro esa regla no aporta demasiado, por lo que la clave es no dejar un coche días enteros al sol al 100 % o abandonado al 0 %.

Por último, los vehículos muy intensivos en kilómetros degradan algo más rápido, alrededor de un 0,8 % extra al año, pero a cambio están produciendo más servicio y más ahorro de combustible.

Para quien está pensando en dar el salto a la movilidad eléctrica, la foto que deja este estudios es bastante concreta, y se basa en no obsesionarse con que la batería “no va a durar”, ya que con los patrones actuales de uso, suele aguantar más que el propio coche.

Con todo, resulta especialmente recomendable usar siempre que se pueda carga en casa o en el trabajo con potencias moderadas, y reservar la carga rápida de alta potencia para viajes o imprevistos, así como cuidar el coche en olas de calor, buscando sombra o garaje y evitando dejarlo días enteros al 100 % sin moverse.

Para el uso diario, será suficiente con enchufar cuando haga falta y evitar solo dejarlo parado muchos días casi lleno o casi vacío.

En resumen, los datos apuntan a que la combinación de baterías más robustas y una red eléctrica que se descarboniza hace que el coche eléctrico, no solo sea viable en la práctica, también más coherente con los objetivos climáticos. 

Coches

Motos

Baterias

Estilo de Vida

Tecnología

Instituciones