El reciclaje de las baterías del coche eléctrico es caro, complejo y contaminante, ya que libera agentes nocivos en el agua y en el aire, que precisa de químicos. A esto se añade que su fabricación recurre a materiales críticos, como el litio, el cobalto o manganeso, cuya extracción tampoco es amiga del medio ambiente, motivo por el que es clave su reutilización.
Se prevé que cientos de millones de baterías agotadas de coches eléctricos inundarán el planeta antes de 2050, moituivo porel que urge dar con la clave para reducir el impacto en su reciclaje, un reto clave para los vehículos de cero emisiones que, en caso contrario, dejarán de tener sentido.
China, el mayor productor de coches eléctricos del planeta, ya está trabajando en ello, y algunas de sus últimas investigaciones en esta línea han dado con fórmulas milagrosas, como recurrir a uno de los principales componentes de suplementos deportivos para el reciclaje de su química, recuperando casi al 100 % sus componentes.
En la misma línea se sitúa una nueva técnica, firmada igualmente por investigadores chinos, que afirma recuperar el 95 % del litio. Desarrollada por científicos de la Academia China de Ciencias y del Instituto de Tecnología de Pekín, la recoge un artículo de la revista Nature, que explica que se recurre al agua y CO₂, de manera que cuando el dioxido de carbono se disuelve, se convierte en ácido carbónico no corrosivo.
El proceso se realiza a temperatura ambiente y a presión normal, eliminando la necesidad de hornos y nubes químicas que exigen aislamiento; y si bien la tasa del 95 % de recuperación de litio es similar a la que ofrecen los métodos actuales, su impacto ambiental es mucho menor a base esta "química blanda". Además, parte del CO₂ utilizado en el proceso queda atrapado en subproductos sólidos, ahorrándoselo a la atmósfera.
Por otro lado, no solo permite extraer el litio, sino que recupera elementos como el níquel, el cobalto o el manganeso transformándolos en catalizadores que pueden reutilizarse
La economía circular es un pilar esencial para el coche eléctrico, pues supone asimismo reutilizar estos materiales estratégicos cuya extracción es igualmente nociva para los ecosistemas además de atentar contra los derechos humanos en las minas según la zona. El desafío es que estos métodos probados en laboratorio tengan una escabilidad real.
En este contexto, China ya se ha comenzado a poner seria exigiendo por Ley estándares para el reciclaje y la reutilización de materiales y baterías; y ya hay empresas de la República Popular que alcanzan tasas de 96,5 % en el caso del litio y de casi el 100 % en el caso del cobalto o el níquel.
Por su parte, Europa recoge en el Reglamento 2023/1542 un porcentaje reciclado de estos metales críticos en las baterías de los coches eléctricos, aunque no empezará a aplicarse hasta 2031, aumentando en 2036.
