Demuestran que los coches eléctricos dan menos problemas pasados los 100.000 km, y son más fiables que los de combustión

Demuestran que los coches eléctricos dan menos problemas pasados los 100.000 km, y son más fiables que los de combustión

El  Ministry of Transport test (MOT), la inspección técnica de vehículos obligatoria en el Reino Unido equivalente a la ITV española, ha realizado un estudio tras 47,4 millones de análisis a automóviles con el objetivo de avergiuar si un coche eléctrico es más fiable que uno de gasolina o diésel tras 100.000 km., para concluir que, al controlar adecuadamente tanto la edad como el kilometraje, los coches eléctricos presentan tasas de fallo mecánico comparables o inferiores a los automóviles de combustión interna a partir de los 96.000 kilómetros.

 

El organismo ha observado que los vehículos eléctricos antiguos muestran una tasa de retención superior, permaneciendo activos en la carretera durante más tiempo que sus equivalentes de gasolina o diésel.

A pesar de estas ventajas generales, el estudio identifica problemas específicos de los coches eléctricos relacionados con un mayor desgaste de neumáticos,debido al peso de la batería, y corrosión en los frenos por falta de uso.

Por otra parte, destaca que las plataformas diseñadas exclusivamente como eléctricas mitigan significativamente estos inconvenientes en comparación con los chasis tradicionales, que han sido adaptados para acoger un motor de combustión.

Este informe analiza la aptitud técnica para circular y la integridad mecánica del vehículo en las inspecciones, pero no evalúa el estado de salud (SoH) ni la degradación química de la batería de alto voltaje.

De esta manera, al superar los 100,000 kilómetros, la durabilidad de los vehículos eléctricos (BEV) muestra un comportamiento muy favorable conocido como Meseta de Durabilidad, y a diferencia de los vehículos de combustión, cuyas tasas de fallo aumentan progresivamente a medida que se acumula el kilometraje, la probabilidad de que un vehículo eléctrico suspenda la inspección de aptitud para la circulación se estabiliza.

Asimismo, el MOT, también ha comprobado diferentes elementos mecánicos de los automóviles, tales como los frenos, en los que al superar los 145,000 km, los eléctricos registran solo 2.2 defectos por cada 100 inspecciones, frente a 6.5 en gasolina y 7.8 en diésel, gracias a la conservación producida por el freno regenerativo.

En el caso de las emisiones y el escape, la eliminación estructural total de fallos contrasta con que es una de las causas de fallo que más crece en los coches de combustión viejos; mientras que el caso de la suspensión, el informe desmiente que el peso de la batería la destruya, y en el rango de entre 100,000 a 145,000 km, los eléctricos registran 4.7 defectos por 100 pruebas, frente a 6.1 en gasolina.

Con todo, una de las características más destacadas de un automóvil eléctrico frente a uno con motor de explosión es la entrega inmediata del par motor, una cualidad que supone una mayor degradación de las cubiertas; mientras que los neumáticos presentan aproximadamente 1.8 veces más desgaste que los de gasolina por el par instantáneo y la masa de la batería, aunque este desgaste es mucho menor en plataformas diseñadas desde cero para ser eléctricas en comparación con plataformas adaptadas de motores de combustión.

El informe concluye que, a los 15 años de antigüedad, la tasa de abandono o desguace de los eléctricos es de solo el 5.4 %, en comparación con el 11.9 % de los coches de gasolina, lo que demuestra que los eléctricos tienen el doble de probabilidad de seguir circulando en su segunda década de vida.

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