Uno de los más complicados para la penetración de finitiva de los coches eléctricos en el mercado español es la necesidad de disponer de puntos de recarga accesibles y cómodos en el día a día. En la actualidad, quienes cuentan con garaje propio tienen facilidad para cargar el coche, pero para quienes aparcan habitualmente en la calle, encontrar un punto de recarga en el ámbito urbano suele ser una misión complicada.
En el caso de España se trata de un problema especialmente importante, ya que millones de vehículos pasan la noche aparcados al aire libre, mientras que algunos países europeos ya están tratando de solucionar el problema de la recarga mediante instalaciones integradas en las calles.
En este contexto, Alemania, Países Bajos y Reino Unido están tratando de aprovechar la infraestructura que ya existe para instalar puntos de recarga en zonas residenciales. En el caso de Alemania, el fabricante Rheinmetall ha creado un sistema de recarga integrado en el bordillo de las aceras, un proyecto que se sometió a una fase de prueba y cuyos resultados fueron muy positivos, de manera que los conductores le dieron una puntuación media de 4,38 sobre 5.
En Reino Unido se está aprovechando la instalación eléctrica de las farolas para incorporar puntos de recarga en ellas. Una de las ventajas de este sistema es que no entorpece el tráfico ni molesta a las personas que caminan por la calle, ya que a simple vista se trata una farola normal con una tapa. Además, permiten recargas de hasta 22 kW, aunque, eso si, los conductores tienen que utilizar su propio cable de carga.
La idea de aprovechar la infraestructura ya existente para crear puntos de recarga es algo que ya se intentó llevar a cabo en España hace algunos años. Y es que en 2021, Valencia puso en marcha un proyecto piloto con 22 farolas, aunque tuvo muchas limitaciones en su expansión, por lo que se quedó en una propuesta sin éxito.

