Mercedes Benz desarrolla un revolucionario motor de coche eléctrico, que pesa 10 kilos y ofrece 1.000 caballos de potencia

Mercedes Benz desarrolla un revolucionario motor de coche eléctrico, que pesa 10 kilos y ofrece 1.000 caballos de potencia

Mercedes-Benz avanza en el desarrollo de la movilidad eléctrica a partir de la incorporación de una generación de motores desarrollados por Yasa, una empresa especializada en electrificación que forma parte del grupo alemán, que trabaja en una nueva tecnología que apuesta por unidades más compactas y ligeras capaces de ofrecer gran potencia sin aumentar el peso del vehículo.

 

El fabricante alemán ya utiliza estos propulsores en el nuevo Mercedes-AMG GT eléctrico, donde se combinan con una nueva generación de baterías que buscan mejorar las prestaciones y la eficiencia del conjunto.

Los nuevos motores desarrollados por Yasa presentan una configuración distinta a la de otras soluciones utilizadas en vehículos eléctricos, y su diseño recuerda a un disco de embrague o a un disco de freno, una característica que permite reducir considerablemente su tamaño y facilita su integración en la arquitectura del vehículo.

Estos motores pueden colocarse longitudinalmente respecto al eje, una disposición que favorece la transmisión de la potencia y optimiza el aprovechamiento del espacio disponible.

La compañía cree que esta configuración permitirá desarrollar sistemas de propulsión más compactos sin renunciar a unas elevadas prestaciones. Entre los aspectos más llamativos de esta tecnología, destaca la relación entre el peso y la potencia. En este sentido, según los datos difundidos por la marca, los nuevos motores en desarrollo pesan algo más de 10 kgs, al tiempo que aseguran haber probado con éxito unidades capaces de superar los 1.000 caballos de potencia.

En el caso del nuevo Mercedes-AMG GT eléctrico, el sistema utiliza tres motores eléctricos, con una unidad situada en el eje delantero y dos en el trasero, alcanzando una potencia combinada que supera los 800 caballos, una cifra que sitúa al modelo entre los vehículos eléctricos con mayores prestaciones desarrollados por la marca.

La configuración elegida por Yasa persigue mejorar uno de los aspectos clave en los vehículos eléctricos de alto rendimiento, que no es otro que la gestión térmica, de manera que el formato de estos motores facilita la refrigeración y permite evacuar el calor de forma más eficiente, teniendo en cuenta que mantener temperaturas más estables resulta fundamental para conservar el rendimiento durante periodos prolongados de uso intensivo.

La marca alemana trabaja ahora con una nueva generación de baterías compuestas por celdas de menor tamaño, una solución que contribuye a reducir el peso y las dimensiones del conjunto, logrando una combinación de motores más compactos y baterías optimizadas que busca mejorar la autonomía y las prestaciones sin incrementar la masa total del vehículo, uno de los principales desafíos de la movilidad eléctrica.

Desde Mercedes se han mostrado convencidos de que esta tecnología permitirá alcanzar niveles de rendimiento propios de vehículos de altas prestaciones, de manera que las versiones equipadas con estos motores pueden llegar a registrar una aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en poco más de dos segundos, y superar los 300 kilómetros por hora de velocidad máxima.

Además, estos propulsores son capaces de girar por encima de las 15.000 revoluciones por minuto, una cifra que refleja el nivel de desarrollo alcanzado por la marca.

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