Algunos miembros de la Guardia Civil han denunciado el desastre en que se ha convertido la moda del coche eléctrico para la institucion, de manera que a sus cuarteles están llegando carísimos vehiculos de cero emisiones que no cumplen con su cometido, ni mucho menos sirven como coche patrulla.
Hay casos concretos como un cuartel que ha mostrado recientemente cómo tienen que cargar el coche eléctrico tras haberse estropeado los cargadores, lo que les obliga a cargar uno de los coches patrulla tirando un cable por la ventana desde un enchufe convencional.
Por un lado está el riesgo de enchufar coches eléctricos para cargar en enchufes normales, que es bastante elevado, teniendo en cuenta que ni los enchufes ni las instalaciones están preparadas para ello. En este sentido, algunos agentes han afirmado que "es como si tuviéramos un horno enchufado y gastando a tope durante todo el fin de semana".
Por otro lado, explican que un enchufe normal carga a una velocidad de 2 kilovatios a la hora, lo que significa que si la batería tiene 83 kWh de capacidad, necesitan unas 40 horas para cargarla por completo..., y eso siempre que no se pongan más electrodomésticos y salten los plomos.
Respecto al detalle de tirar un cable por la ventana, denuncian que se trata de una ridícula situación que habla por sí misma, ya que ni es legal, ni desde luego recomendable por el riesgo que supone para los peatones... y además, si se usa un alargador, el riesgo de que salga ardiendo es altísimo.
De esta manera, denuncian que la electrificación se ha convertido en un verdadero fiasco de la que los agentes de la Guardia Civil no quieren ni oír hablar, ya que no solo se trata de un caso de seguridad ciudadana, sino que también afecta a otras agrupaciones como la de tráfico, aunque en menor medida.
Los agente recuerdan que hace algunos años ya hubo un problema serio con la puesta en funcionamiento de los cargadores en los cuarteles, ya que nadie tuvo en cuenta el coste del cableado, casi tan caro como los propios cargadores.

