En China, uno de los países impulsores mundiales del coche eléctrico, ya han llegado a la conclusion de que los coches eléctricos tienen menos posibilidades que los de combustión de salir ardiendo, pero han constatado que cuando arden, lo hacen con mucha más virulencia y resulta muy complicado apagarlos.... así que se han puesto manos a la obra para tratar de minimizar esta sitruación.
Un grupo de investigadores chinos llegó hace tiempo a la conclusión de que una de las claves para apagar pronto los incendios de los coches eléctricos pasa poder atacar rápido las llamas, motivo por el que prácticamente todos los aparcamientos de China cuentan con dos medidas de seguridad fundamentales: por un lado cámaras de temperatura que detectan si la batería de alguno de los vehículos aparcados está calentándose sospechosamente; y por otro, bombas de extinción.
La experiencia les ha enseñado que antes de comenzar a arder, las baterías suben mucho la temperatura, un fenómeno que es fácilmente detectable a traves de las cámaras térmicas que están controladas durante 24 horas, por otro lado estas bombas de extinción emiten compuestos apaga fuegos de última generación, que forma una capa encima de los vehículos que termina por extinguir el incendio.
Además de estas dos medidas, en los aparcamientos de algunas ciudades chinas los coches eléctricos tienen zonas especiales para estacionar separados del resto de vehículos. Precisamente lo que intentan es evitar que si alguno de los vehículos empieza a arder las llamas se contagien con facilidad.
En cualquier caso la clave es prevenir, pues tal y como indican las estadísticas los coches eléctricos tienen hasta ocho veces menos posibilidades de arder que los gasolina.

