La compañía india Tata Motors ha decidido renovar su vehículo estrella, el Punch EV, apenas dos años después de su lanzamiento, lanzando al mercado una propuesta que consigue que acceder a un vehículo eléctrico sea más económico que seguir apostando por el motor de combustión y aumentando de paso su autonomia.
La estética delantera de este utilitario se ha limpiado para adpotar un parachoques minimalista que se integra con los grupos ópticos divididos; mientras que en la zona posterior, los pilotos recorren todo el ancho del coche, y todo ello, apoyandose sobre unas llantas de aleación de 16 pulgadas.
Mientras tanto, en el interior la tecnología se impone con variantes bastante bien equipadas, que inculyen dos paneles de 10,25 pulgadas para la instrumentación y el ocio, sin olvidar comodidades como la ventilación en las butacas, el techo solar que obedece a comandos de voz o una visión periférica a traves de cámaras. Pero es que la seguridad no queda atrás, al incorporar seis airbags de serie en cualquier acabado de la gama.
En cualquier caso, como parece lógico, la versión de acceso es más espartana y no cuenta con pantalla central, priorizando el ahorro máximo. Sin embargo, el espacio y la calidad percibida se mantienen parecidas a otras actualizaciones recientes de sus homólogos de gasolina.
El objetivo pasa por ofrecer un producto funcional que no dispare los costes de fabricación, y todo ello incorporando unas baterías que llegan a los 30 kWh y 40 kWh, y ofrecen hasta 355 kilómetros de autonomía, un incremento de capacidad que permite al coche recorrer distancias mucho mayores que en la anterior version, a la que supenra en 75 kilómetros adicionales.
Además, la velocidad de carga también se ha incrementado, aceptando ahora hasta 65 kW en tomas de corriente continua, lo que se traduce en que se puede pasar de un 20 % a un 80 % de energía en tan sólo 26 minutos.
Sus motores ofrecen ahora 85 CV o 127 CV, según la variante elegida, que con la opción premium logra consigue pasar de 0 a 100 km/h en 9 segundos, una cifra muy aceptable para entornos urbanos y trayectos interurbanos. De esta manera, la compañía india ha conseguido que el coche sea más veloz y eficiente al mismo tiempo, demostrando que es posible integrar la ingeniería aplicada sin incrementar las tarifas de venta al público.
Con todo, lo que realmente destaca en este modelo es el sistema Battery as a Service (BaaS), que permite comprar el chasis y alquilar la batería, un método con el que el desembolso inicial se queda en aproximadamente 6.000 euros, pagando luego una pequeña cuota por cada kilómetro recorrido.
Se trata de una fórmula pensada para derribar la barrera del precio de entrada, pero para quienes prefieren tener el coche en propiedad, incluyendo la batería, los importes se mueven entre los 9.000 y los 11.750 euros, unas cifras que siguen siendo inferiores que las del modelo previo.
En cualquier caso, haciendo cuentas, tras cinco años de uso intenso pagando por el alquiler de la batería, el gasto total sigue resultando más rentable que comprar la versión completa desde el primer día. Con este esquema, la marca pretende asegurar una rotación constante y que permitirá que aquellos perfiles de clientes con presupuestos ajustados puedan estrenar un coche eléctrico moderno, equipado y con una autonomía muy solvente para el uso real.
