Ferrari acaba de mostrar al gran público el Luce, su primer coche eléctrico. Un vehiculo que no solo aprovechará las ventajas de los motores eléctricos, sino que aportará un interior que le convertirá en mucho más que un deportivo, y que sin duda será uno de los coches más importantes de su historia.
En este modelo destaca su interior, que llega con sorpresa, pues el diseño del habitáculo ha corrido a cargo de Jony Ive, quien dirigiera el diseño de Apple hasta su salida en 2019 y está considerado como una de las leyendas del diseño industrial, con decisiones en las que se apostó claramente por la forma antes que por la funcionalidad, es decir, lo bonito por encima de lo práctico.
Eso sí, el común de los mortales no podremos ir al concesionario y encargar uno, porque las exigencias reales en materias de emisiones dictan que si una marca no quiere pagar multas tendrá que vender muchos coches eléctricos por cada coche puro de combustión, lo que deja dos caminos: o la marca vende esos eléctricos o pone en el mercado coches lo suficientemente caros como para que el cliente pague la multa y se siga sacando un rendimiento económico de ellos.
En su primer coche electrificado, Ferrari envía algunos mensajes claros, que pasan por que su primer coche impulsado con electricidad es el vehículo más puntero y salvaje construido nunca, y que el cliente techie, es decir, aquel que quiere estar a la moda.
El habitáculo juega con un diseño neoretro, con un volante que recuerda a la sencillez de la deportividad extrema de un Ferrari F40 o un interior donde los botones han sido sustituidos por teclas estilo aviación. Apenas hay unos botones en la consola central para subir y bajas las ventanillas o echar el cerrojo, y una suerte de joystick hace las funciones de palanca de cambio de marchas.
El interior del Luce no se olvida de que un Ferrari es un coche deportivo con unas levas detrás del aro del volante, pero las pequeñas islas que cobijan las posiciones de selección se olvidan aquí de los detalles más deportivos para priorizar funciones más propias del día a día.
Además, cuenta con un botón directo al control de los limpias y otro para desactivar los pitidos de los sistemas ADAS. Con todo, lo que más llama la atención son sus dos pantallas, una principal que será la reina absoluta del habitáculo con sus 10,12 pulgadas y una solución móvil en la parte inferior que hace equilibrismos entre la genialidad y el horror del purista.
Todo el conjunto es una muestra de dónde está Ferrari ahora mismo, ya que la compañía podía haber optado por meter un coche eléctrico en el cuerpo de un Ferrari de combustión, pero en su lugar, ha abrazado la propuesta de, si no puedo convencerte de saltar a un coche eléctrico, buscaré nuevos clientes.
Las ventas de eléctricos en las grandes marcas de superdeportivos de lujo no están funcionando, y la marca italiana lo sabe. En China, los clientes han abandonado a las marcas tradicionales porque las nuevas propuestas les ofrecen algo más que simple conducción, y el Ferrari Luce será eso, el tipo de coche que también es un complemento de moda.
