Un grupo de investigadores trabaja en un sistema de carga inalámbrica de hasta 20 kW con una impresionante eficiencia que permitirá recargar fácilmente los coches eléctricos sin intervención directa, y que podría ser la solucion ideal para flotas y coches autónomos.
Uno de los avances fundamentales para el despliegue definitivo a nivel global del coche eléctrico conectado y autónomo se basa en las tecnologías de carga, y no tanto en su velocidad o potencia, sino en la facilidad de uso... algo así como aparcar el coche y que se recargue sin mucha más intervención por parte de los humanos.
En China ya investigan sobre esto, según ha desvelado la revista Interesting Engineering, que ha confirmado que un equipo integrado también por desarrolladores británicos ha conseguido probar con éxito un sistema de carga inalámbrica para vehículos capaz de ofrecer potencias muy elevadas, de hasta 20 kW, sin problemas en clave térmica, para conseguir una eficiencia increíble del 98,51 %.
El Instituto Dongguan de Ciencia y Tecnología de Materiales, junto con la Academia China de Ciencias (CAS), lidera esta investigación en colaboración directa con la City University of Hong Kong y la Universidad de Cambridge en Reino Unido, con la idea de evitar que cualquier vehículo autónomo precisse de intervención humana una vez agotada su batería.
La tecnología de carga inalámbrica automatizada hará posible que las flotas operen y reposten de forma 100 % desatendida gracias a una base de carga que evoluciona sobre las ya conocidas con núcleos pesados de ferrita, un material que funciona a baja potencia pero pierde eficiencia al subir la densidad de energía.
Estas bases de carga de nueva generación sustituyen la ferrita por aleaciones nanocristalinas que favorecen la permeabilidad magnética, equilibrando mejor el sistema para calibrar su rendimiento. De hecho, la banda magnética compacta que se ha desarrollando alcanza la mitad del perfil de una placa estándar de ferrita, con sólo 4 milímetros de grosor, soportando altas densidades de energía y por parto mayores potencias de carga.
Según el estudio, el nuevo sistema ofrece una densidad de potencia volumétrica de 9,55 kW/L en sus bobinas y núcleos, manteniendo estable la temperatura durante ciclos completos a altas potencias de hasta 20 kW, y todo ello gracias a técnicas de laminación alineada con bobinas que optimizan la estructura del núcleo y reducen las pérdidas de energía, con los coches autónomos además en el horizonte pero con objetivos incluso más ambiciosos.

