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Conoce el DAR, el primer coche eléctrico fabricado España en 1946

El primer coche eléctrico que se conoció en España fue fabricado a mano en unos meses y de forma totalmente artesanal. Este coche se llamaba DAR, y fue fabricado en 1946 por Francisco Domínguez-Adame Romero, quien tardó poco más de cinco meses en diseñarlo, construirlo artesanalmente con ayuda de su familia y matricularlo.

Cuenta Xataka que la idea no nacio de un intento de revolucionar la industria o hacerse rico, sino simplemente de ser capaces de viajar sin limitaciones en época de escasez, de manera que todo empezó con la escasez de combustibles.

Su creador era un doctor en Ingeniería Industrial y catedrático de Hidráulica y Motores Térmicos, y la idea de fabricar su propio coche eléctrico empezó a rondarle a principios de los años 40. En aquella época España estaba sufriendo una tremenda escasez de combustibles desde el final de la Guerra Civil, y esta no hizo sino empeorar con la Segunda Guerra Mundial, lo que llevó a que se impusieran varias medidas en España, como la prohibición de usar el vehículo determinados días de la semana en función de la matriculación.

Ante aquella situación, Domínguez-Adame Romero decidió diseñar un vehículo que le permitiese dejar de depender de las ordenanzas municipales sobre los coches con motores de explosión y combustión.

Su primer intento de coche eléctrico no le salió demasiado bien, ya que al intentar electrificar un Fiat 508 (Balilla), su sistema de embrague, la caja de velocidades, la transmisión y el diferencial acabaron dándole problemas, por lo que acabó descartando el proyecto. Decidió entonces no basarse en ningún vehículo existente, sino crear uno desde cero con un diseño totalmente diferente, y que contase con batería y motores eléctricos.

"Una noche dibujé en proyección vertical y horizontal el nuevo coche, y al día siguiente hice por descriptiva los desarrollos de las chapas en su verdadera magnitud y a una escala 1:10", relató el propio Francisco. "Seguidamente, me traje a casa, al sótano, varias chapas y con tijeras de mano corté las tiras que formaron el futuro chasis".

De esta forma, el coche se empezó a fabricar en el sótano de su chalet en Sevilla, donde llevó a cabo los primeros cortes de la chapa para darle forma al chasis y la carrocería, algo para lo que le ayudaron sus dos hijos. El chasis era tubular y de 9 centímetros de diámetro, y tenía una suspensión independiente en las cuatro ruedas. En su fabricación también colaboró un tornero amigo suyo llamado Antonio Herrera.

En un chatarrero compró cuatro discos de ruedas de 16 pulgadas de un Opel, y su hermano le dio cuatro neumáticos viejos de un Renault Monaquatre. Él mismo hizo los frenos, utilizando recursos como unas zapatas de chapa que él mismo recortó y soldó.

Cuando terminaron lo llevaron al taller de la Escuela de Peritos Industriales donde trabajaba como catedrático, y allí realizaron todo el ensamblaje. El resultado fue un coche cuyo cascarón estaba acabado íntegramente de chapa soldada, sin ninguna pieza de madera. Su forma era redondeada y recordaba a un Volkswagen Escarabajo descapotable.

Tenía un arco para la capota, un parabrisas fijo, puertas con cristales elevadores, y asientos con muelles y guatas forrados en cuerotex de color rojo inglés con guarnecidos en caobilla, algo de lo que se encargó de coser a mano su esposa.

El coche estaba propulsado por dos motores eléctricos construidos artesanalmente, los cuales tenían ejes de acero, chapa magnética y una carcasa de hierro de dos centímetros de espesor. Este motor conseguía dos caballos de potencia, la cual se transmitían a las ruedas mediante correas trapezoidales para obtener como resultado un coche totalmente silencioso.

El DAR tuvo una autonomía de 80 km, y una velocidad punta de entre 40 y 50 km/h. En cuanto a las baterías, reutilizó cuatro de 12 V, 15 elementos y 150 Ah de capacidad que daban un total de 60 voltios. Con ellas conseguía obtener 80 kilómetros de autonomía, y su motor le brindaba unas velocidades de entre 40 y 50 km/h dependiendo del número de ocupantes.

El DAR era un coche con capacidad para cinco personas, con tres asientos delanteros y dos en su estrecha parte trasera. Sólo tenía dos pedales, el derecho para el freno hidráulico y el izquierdo para cortar la corriente y elegir la posición de las conexiones entre motores y batería. Vamos, una especie de cambio de marchas, pero completamente silencioso y no emitía ningún humo.

El nombre DAR viene de los apellidos de su creador: Domínguez-Adame Romero, y finalmente, una vez terminó de fabricarlo en 1946 fue a matricularlo, y el Ministerio de Industria le dijo que podría hacerlo siempre y cuando registrase una marca comercial para su nueva creación. 

No contento con haber fabricado el primer coche eléctrico de España, el DAR también acabó convirtiéndose en un coche híbrido. Como tenía mucho espacio, cuando acabaron las restricciones y las baterías ya se le habían degradado le añadió otro motor de gasolina. Las baterías las sustituyó con un grupo electrógeno para seguir utilizando el motor eléctrico.

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