Más cerca de la tecnología que permitirá recargar los coches eléctricos sin tener que parar

El profesor del departamento de Ingeniería de la Universidad de Colorado, Khurram Afridi, ha presentado recientemente un nuevo prototipo de "carretera eléctrica", un proyecto que tiende a hacer realidad la posibilidad de que los vehículos movidos por electricidad puedan recargar sus baterías sin detenerse.

El catedrático ha trabajado durante dos años junto a otros científicos y estudiantes en un sistema que permite transferir energía a las baterías de vehículos en movimiento por medio de campos eléctricos a frecuencias muy altas.

Afridi, que realizó su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), ha afirmado que la tecnología en sí no es nueva, pues el inventor e ingeniero de origen serbio Nikola Tesla ya la había anticipado a finales del siglo XIX. Sin embargo, su proyecto basado en la ponencia "Optimización multi-objetiva de capacidad de transferencia inalámbrica para sistemas de carga de vehículos eléctricos", y premiada en la conferencia IEEE COMPEL 2017, que reunió en la Universidad Stanford (California) a unos 300 expertos de 25 países, nos acerca un poco más a esta realidad.

Las estaciones de recarga eléctrica no son tan comunes como las gasolineras, lo que limita las posibilidades de los usuarios de esos vehículos, y esta nueva tecnología vendría a solucinar el problema, ya que los vehículos eléctricos podrán recorrer "cientos o quizá miles de kilómetros" sin detenerse, según el científico, que ha destacado que "queremos que los vehículos eléctricos puedan recargarse en marcha", y no oculta que el problema principal para conquistar el objetivo es la dificultad de instalar el sistema en las carreteras actuales.

"Los usuarios no notarían ninguna diferencia porque la tecnología estaría por debajo del pavimento", según Afridi. Su idea es que en las carreteras interestatales de Estados Unidos "podría haber un carril dedicado a la recarga", aunque instalar esos carriles en todas las carreteras sea una inmensa tarea, ya que en Estados Unidos existen más de 75.000 kilómetros de carreteras interestatales.

Una vez implementados esos carriles y gracias a esa recarga continua, las baterías de los coches eléctricos podrían ser más pequeñas de lo que son en la actualidad, lo que abarataría el costo de estos vehículos y los haría más livianos.

La solución fue desarrollar campos eléctricos que se desplazan en línea recta y calibrarlos de tal manera que la distancia entre la carretera y el vehículo genere la separación necesaria entre las placas emisoras y receptoras de electricidad para que se transfiera la energía.

Afridi determinó que, para trasmitir 1.000 vatios, la separación óptima es 12 centímetros: "hasta recientemente se decía que no era posible transferir tanta energía por medio de una capacidad tan pequeña. Pero lo hicimos al aumentar la frecuencia de los campos eléctricos", ha explicado.

El prototipo inicial, para el que se usaron automóviles eléctricos a control remoto, fue gradualmente mejorando y ahora ya puede transmitir los kilovatios en frecuencias medidas en megahercios. Afridi está trabajando ahora con colegas de la Universidad Estatal de Colorado y con el Laboratorio Nacional de Energía Renovable (NREL) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) para "optimizar" su nuevo sistema.

A corto plazo, esta tecnología podría usarse en grandes centros de almacenamiento en los que robots y montacargas automáticos se moviesen por carriles de recarga, sin necesidad de salir de servicio para recargar sus baterías, eliminando así momentos improductivos.

La magnitud del proyecto significa que habrá que superar "obstáculos tecnológicos y sociales", pero según el investigador,  los científicos se dedican a aquellas cosas "que la gente dice que son imposibles de hacer".

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